jueves, 17 de mayo de 2007

Papeles rebeldes que dicen que no

Papeles rebeldes que dicen que no
Comienza la única posible forma de revolución por estos días, acá no hay mucho por decir o lo que suena mas triste, esta todo dicho. Apenas uno se despierta observa innumerable cantidad de sujetos subordinados a un sistema, castigados por una época que irremediablemente funciona para apagar cualquier voluntad de cambiar las cosas. A decir verdad, mientras escupo estas palabras que me permiten respirar, me doy cuenta que aquí no comienza nada, que la historia ya comenzó, que la guerra ya la pelearon y la perdieron, que lo que intento descifrar es un acertijo que no existe, el muerto ya esta enterrado y el asesino es ahora el juez. No hay caso.
Entonces insiste con mi pesada pregunta de para que, acaso no sirva nada de todo, es muy posible que no y a mi vida no la mejora este instante detenido frente a una maquina que brilla pero que no ilumina.
Los trenes se suceden unos a otros, los rebeldes son castigados, los curas profesan su forma brutal de imaginar el mundo, algún nazi se arrepiente de haber cedido y pregunta si es muy distinto esto de aquello. Los medios de comunicación acercan a los que están cerca y los aísla completamente a los que están lejos, la distancia es la misma, las palabras tienen el mismo significado y un clasista es tan o mas hijo de puta que otro clasista.

Hasta hace poco, imagine un mundo mejor posible, los buenos ayudando a los malos a ser buenos, los tristes explicando a los contentos que no es de mala gana que se hacen las cosas. Los ricos dividiendo con los pobres y siendo todos mas o menos parecidos, los que piensan que el amarillo es amarillo charlando abrazados con los que lo creen rojo.
Los de acá contentos con los de allá y los de allá felices con los de acá.
Imagine un mundo posible, paseando con mi viejo, recorriendo los arroyos de aquel pueblo en traslasierra y que hoy sueño tan lejos de mi, y comentando cuan poca o mucha arena trajo la creciente este año.
Hasta hace poco creí posible volver a jugar con la pelota en la misma cancha.
Pero la pelota y la cancha no están mas, a la cancha le edificaron encima un edificio para guardar camiones y a la pelota se la llevaron chicos que no sabían para que servía y la dejaron cuadrada.
Melancólico miro hacia atrás y me doy cuenta de que no hay camino de regreso, los asesinos asesinan el pasado y el asesino no es otro que el reloj, ese que indica, que avisa que el tiempo a pasado fugaz y cobarde.
Hasta hace poco creí que era escritor. Ya no lo soy, ya no lo creo. Ahora bostezo frente a un libro de Borges y me inclino por la literatura mas rutinaria, leo infinidad de publicaciones y me compadezco de que quizás uno podría decir las cosas de forma mas bonita.Soñaba aun un sueño posible, queria y queria.

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Que he de temer?. No le doy a mi vida mas valor que el de un alfiler. EN cuanto a mi alma, ¿que podra hacerle? si es inmortal.
J.L.BORGES