jueves, 19 de julio de 2007

Pintaba collares para vender en tiendas y en ferias, robaba tardes a sus novios y jugaba a ser una maravillosa señorita. Nadie sabia que jugaba mas que ella. Desestimó la energía de un planeta que solo a ella le era importante, mediocrizados, el resto, supo ocultarles la realidad porque sus sueños eran demasiado lindos y compartirlos, seria, en el mejor de los casos, hacerlos menos.
Se llamo Morena, el tiempo que la conocimos, luego ella decidió diferentes nombres. Penélope, azucena, Dolores y el que mas le gustaba, Pitonisa. Pitonisa, que extraño, recordarlo, recordarla, aun a veces se hace llamar así pero ya no por nosotros. Pitonisa. Era hermosa.
La sorprendió a los 25 la locura, una locura extraña, que los médicos no supieron explicar, un autismo exagerado, un ensimismamiento que quizás en otro caso hubiésemos comprendido. No hubo marcha atrás, para ese entonces ya éramos muchos los que estábamos perdidos por ella. La amábamos con enferma perplejidad. Cobardes amábamos lo que creíamos era su máxima cordura, su gota para rebalsar vasos.
Hasta que un día, La internaron.

Y si bien al principio fue duro y algo triste, la visitamos y le llevamos flores, veíamos otros locos, menos locos a veces que nosotros y nos inspirábamos. Éramos, cinco, uno por día la visitaba y le llevaba semana a semana flores - poemas – pinturas. Artes que solo el amor sabe dictar. Los domingos le llevábamos – entre todos - pequeñas perlas que comprábamos en once para que durante la semana ella preparase sus collares.
Soñó, sueña a menudo con un mundo muy distinto a este, cuando sonríe sin mirar a nada, al horizonte que se extingue en la pared del comedor central, uno la imagina feliz. Jamás la vi llorar, jamás la oí levantar la voz, y sin embargo los médicos no paraban de decir que tenía infinidad de ilusiones, que peleaba con personas, que se maltrataba, que se flagelaba.

Nosotros la íbamos a buscar al parque, antes de la internación y la llevábamos de vuelta a casa por miedo a que se perdiera, luego los padres empezaron a temer de nosotros. El miedo puede ser muy cruel a veces. Y fue ahí por miedo a lo que podamos hacer que decidieron internarla Imaginamos con Matías, Leonel, Pablo, Lucas Y Alberto, sus enamorados, que quizás se invento un planeta para ella porque este resulta cada día mas inhabitable.
Así fue que buscamos explicaciones siempre contando con la posibilidad de que ella manejo sus opciones. Ella decidió ese camino, ella busco esa forma, ella halló ese sitio y nosotros simples mortales comunes nada podíamos hacer con eso.
A veces nos preguntamos si había amado a alguno de nosotros y si bien todos creíamos que si, ninguno se animo jamas a asegurarlo.
Esa era su forma de ganarle a la muerte - todos nosotros sabíamos que a la muerte nadie le gana,- que se puede coquetearle un poco, que se puede seducirla, que se puede hacerle frente.
Morena ayer cumplió los 44 años de edad. Ella no lo sabe o creemos que no lo sabe. A nosotros, y cuando digo a nosotros hablo de a los cinco, a los que mantuvo como novios en secreto hasta que la locura la atropello, a los que mantuvo a su lado sin tener que soportar escenas de celos, sin tener que soportar planteos y requisitorias. A nosotros, nos alcanzo la madurez y la comprensión, Cuatro de los cinco la seguimos visitando religiosamente cada día de la semana que nos toca, pero nadie la amo a ella como Pablo, que un poco a la fuerza, con el paso de los años se fue volviendo loco también.
Ahora viven juntos en una habitación triste de un loquero de San Telmo, A mi me gusta llamarlos loqueros porque me suena mas real. ¿Y tanto es el miedo a perder el sentido de realidad? – si.
A veces la humedad les insiste con que recuerden, pero allí los espejos carecen de valor. Carecen de sentido, y las canas y las barbas son las mismas y las de siempre.Ella continúa armando collares con perlitas que él encuentra de casualidad en el parque tiradas.
Quizás también yo algún día termine obsesionado con su belleza y lejos de los setenta vuelva a tener aquel valor. -"No todo se compra - No todo se vende".-

Pero la magia, la locura y la muerte existen. Existen y se unen misteriosamente en estos días que nosotros visitamos.

Lamentable. Emocionante e indefectiblemente.-

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Que he de temer?. No le doy a mi vida mas valor que el de un alfiler. EN cuanto a mi alma, ¿que podra hacerle? si es inmortal.
J.L.BORGES